Historia de mi cáncer

Aquí explico cómo se inició mi historia con el cáncer de mama, para orientar un poco acerca del proceso médico.

Esta información la estaré actualizando permanentemente.

Fecha de actualización: 14 de abril de 2018

2013

Todo comenzó en febrero de 2013, ya teníamos cuatro años viviendo en Argentina, mi país de adopción y lugar de nacimiento de Raúl, mi esposo.

Un día me estaba bañando y con mi mano enjabonada sentí un bulto, muy chico y de consistencia dura en la mama izquierda.

Justo un mes antes, había realizado mi chequeo ginecológico de rutina y la ecografía mamaria estaba libre de imágenes sospechosas.

En ningún momento pensé que podría tratarse de algo peligroso, en las mamas suelen aparecer muchos nódulos o quistes que por lo general son benignos. Pero al cabo de unos meses, además del mismo bulto, empecé a sentir una molestia en la axila izquierda.

En noviembre de ese mismo año, volví a mi ginecóloga, la Dra. Lucila Papagregoriou, quien solicitó una nueva ecografía mamaria. Esa tarde, la Dra. Marisa Solá me realizó el estudio y me instó a hacerme una mamografía de urgencia. Era evidente que algo no andaba bien.

Era lunes, el informe completo estaría el viernes, pero yo ya tenía pasaje para viajar a Venezuela a visitar a mi familia justo en esa fecha. Como Raúl viajaría a encontrarse conmigo una semana después, él retiró el informe.

A nuestro regreso, los primeros días de diciembre, el mastólogo mamario, el Dr. Lucas Cogorno, miró los resultados de los estudios y palpó mi mama y axila izquierdas. Tras analizar mi caso, nos explicó a Raúl y a mí que me tenía que operar cuanto antes.

Una semana después, el 13 de diciembre, logramos concretar el gran sueño con el que llegamos a Argentina desde que partimos de Venezuela en el año 2009: Comprar un pedacito de tierra en el medio del campo, para construir nuestra casa reciclando un container marítimo y vivir una vida simple y de la manera más autosustentable posible.

¡Estábamos felices e ilusionados por haber encontrado nuestro lugar en el mundo! Una comunidad rural de 300 habitantes, ubicada en la Provincia de Buenos Aires. Pero los temores que generaba la operación ya empezaban a empañar nuestra alegría y afectar nuestros planes.

La cirugía se realizó el 21 de diciembre de 2013. Me operaron en la ciudad de Buenos Aires, en la sede principal del Centro MEDICUS (Calle Azcuénaga 910), gracias a un plan de medicina pre-paga de la misma empresa MEDICUS, al cual estamos suscritos desde que llegamos a vivir al país.

Este servicio de salud integral ha cubierto la totalidad de mi tratamiento, la medicación, los estudios y las consultas médicas.

Hasta ese momento, antes de entrar al quirófano, ni los doctores ni yo sabíamos qué tipo de nódulo había crecido en mi mama izquierda. “El nódulo no era bueno”, me explicó esa misma noche el Dr. Cogorno, basado en los datos preliminares que obtuvo el patólogo mediante una técnica de tinción histológica en el momento de la intervención.

Me extirparon un nódulo mamario y 10 ganglios linfáticos axilares, cuatro de ellos estaban comprometidos, incluyendo el llamado ganglio centinela.

La actitud tranquila del Dr. Cogorno al comunicarme el resultado, me transmitió confianza, a tal punto que por unos instantes no pude procesar la dimensión y transcendencia de aquella frase. “El nódulo no era bueno”, recordé mientras veía cómo el doctor se retiraba de mi habitación en la clínica.

Mi mirada buscaba una luz que pudiera aclarar esta nueva realidad que empezaba a acelerar los latidos de mi corazón. Raúl intentó brindarme esa luz con su propia mirada, pero el dolor ya empezaba a ser demasiado fuerte para los dos. Nos abrazamos y lloramos juntos por un largo rato.

Faltaban dos días para Navidad. Mi mamá, mi papá y mi hermano estaban en Venezuela y en ese momento decidí no decirles nada todavía para no arruinarles las fiestas. Mientras tanto, recibía el apoyo, el amor y la contención de la familia de Raúl, que obviamente es mi familia.

El procedimiento fue conservador, la cicatriz fue aproximadamente de 10 centímetros y estuve con un drenaje durante 9 días.

En Navidad traté de celebrar, aunque me sentía incómoda por el drenaje y todo lo que implicaba mi estado post-operatorio. Pero tuve la suerte de recibir el año nuevo sin ese drenaje y con mejor movimiento de mi brazo izquierdo. ¡Esa noche hasta pude bailar con mis sobrinos!

2014

El 2 de enero de 2014 fue, tal vez, uno de los días más duros de mi vida. Ese día les comuniqué, vía telefónica, a mis padres primero y después a mi hermano, la dura noticia de mi diagnóstico.

Cuando pronuncié la palabra “cáncer”, percibí cómo les perforaba el alma de dolor. Es un golpe que nadie espera.

El 21 de enero empecé mi primera quimioterapia. Me dieron 16 aplicaciones en total: Las primeras 4 cada 21 días y las 12 restantes, semanales.

En marzo mis padres y mi hermano viajaron hasta Buenos Aires para verme y acompañarme. Fueron días muy emotivos e inolvidables, que aprovechamos al máximo para recargarnos de esperanzas, de fe y de amor.

Tras el regreso de mi familia a Venezuela, continué con mi tratamiento de quimioterapia, con mucho optimismo y fortaleza.

Pero, la noche del 1 de mayo de ese mismo año, mientras me duchaba, el miedo y la angustia se apoderaron de mí con cada gota de agua que caía sobre mi cuerpo.

Ahogué un grito silencioso y perturbador. Era la misma sensación que experimenté cuando me descubrí mi primer nódulo. Se trataba de un nuevo bulto, en la misma mama, palpado de la misma manera.

¿Habría vuelto a manifestarse la enfermedad? ¿Cómo era esto posible si yo todavía estaba con quimioterapia?

Me comuniqué con mi oncólogo, el Dr. Víctor Paz Povedano, quien trató de calmarme, explicándome que era poco probable que la enfermedad se manifestara durante el tratamiento. De todas maneras, me indicó que luego de ese fin de semana fuera a verlo.

Pero sólo dos días después, la mañana del sábado 3 de mayo, recibí una noticia demoledora.

Mi mamá había fallecido.

Con el miedo instaurado en mi cabeza por la aparición del nuevo bulto y con el dolor de haber perdido a mi mamá, en pleno proceso de quimioterapia a miles de kilómetros de distancia, tuvimos que pedir autorización médica para poder viajar.

Subir a un avión con cientos de personas y respirar el mismo aire durante 7 horas, era una decisión de alto riesgo para mi estado inmunológico. Raúl tomó la responsabilidad con mi oncólogo. Sabíamos que ante la primera línea de fiebre que pudiera tener, debía internarme en una clínica y llamarlo.

Volamos a Caracas para despedir el cuerpo de mi mamá y encomendar su alma a Dios.

El desafío se hacía todavía más cuesta arriba, tuve que llorar a mi mamá a cuenta gotas para evitar que mis defensas siguieran bajando y para poder completar el ciclo de quimioterapia que aún me esperaba a mi regreso.

Dos meses después logré culminar mi primer tratamiento sistémico de quimioterapia. Lamentablemente, los estudios de imágenes y una punción realizada el 27 de julio de 2014, confirmaron que el nuevo bulto palpado en la mama izquierda estaba relacionado con la misma enfermedad.

Desde entonces, el cáncer se ha alojado en mi organismo de forma permanente, manifestándose con múltiples recidivas. Hasta los momentos, no he estado ni un solo día “libre de enfermedad”.

Mi cáncer de mama ha hecho metástasis en distintos lugares de mi cuerpo, el cual ha pasado por numerosas intervenciones quirúrgicas, tratamientos de quimioterapia, radioterapias y terapias hormonales.

Para la fecha que actualizo mi historia, 14 de abril de 2018, mi estado de salud me permite tener una vida “casi normal”. Puedo realizar actividades diarias sin mayores problemas, me siento con energía y con optimismo.

A pesar de la tristeza, la angustia, del dolor y el temor que sigo sintiendo a raíz del cáncer, he podido VIVIR estos cuatro años con intensidad, gracias a la medicina, a la capacidad y calidad humana de los profesionales que han intervenido en mi caso, al apoyo constante de mis afectos, a la entrega incondicional de Raúl, a mi voluntad y a mi fe.

El amor es la medicina que ha mantenido viva mi esperanza y es la que día a día le da sentido a todo lo que sigo viviendo.

El final de esta historia aún no está escrito. Porque esta es mi historia y, contra todo pronóstico, aún sigo viva. Y lo que es mejor, ¡me siento más viva que nunca!

En resumen, actualmente soy una paciente con:

– Cáncer de mama metastásico, diagnosticado el origen primario el 21 de diciembre de 2013.

– Cuatro (4) cirugías mamarias y axilares:

  • La primera, el 21 de diciembre de 2013. Cirugía conservadora para extraer un (1) nódulo en la mama izquierda y diez (10) ganglios linfáticos en la axila del mismo lado, de los cuales cuatro (4) estaban afectados, incluyendo el ganglio centinela. Tumor Hormono-Dependiente, HER2 Negativo.

  • La segunda, el 12 de agosto de 2014. Cirugía conservadora para extraer un (1) nódulo en la mama izquierda y tres (3) ganglios linfáticos axilares afectados. Tumor Triple Negativo.

  • La tercera, Mastectomía Radical de mama izquierda (extirpación de la mama completa), realizada el 4 de noviembre de 2014. Tumor Hormono-Independiente, HER2 Positivo.

  • La cuarta, el 28 de mayo de 2015, cirugía para extraer: Tejido fibroadiposo con un carcinoma de tipo micropapilar en el lecho de mastectomía izquierda y quince (15) ganglios linfáticos inflamados en la axila contra-lateral (derecha), ocho (8) de ellos afectados. Tumor Hormono-Independiente, HER2 Positivo.

– Seis (6) tipos de quimioterapias diferentes:

  • Quimio #1: Doxorrubicina / Ciclofosfamida (Enero 2014 – Julio 2014)
  • Quimio #2: Docetaxel / Trastazumab (Diciembre 2014 – Septiembre 2015)
  • Quimio #3: Kadcyla (Ado-Trastuzumab) (Enero 2016 – Septiembre, 2016)
  • Quimio #4: Capecitabina / Lapatinib (Noviembre 2016 – Enero 2017)
  • Quimio #5: Trastuzumab / Abemaciclib. Ensayo clínico administrado por la Fundación Investigar y patrocinado por la empresa farmacéutica Eli Lilly. (Mayo 2017 – Marzo 2018)
  • Quimio #6: Capecitabina / Lapatinib (Abril 2018- En curso)

– Dos (2) tratamientos de Radioterapia orientados a los tumores mamarios de ambos lados, completados en tres momentos distintos debido a que, por la aparición de nuevos focos de enfermedad, tuvieron que suspenderse.

– Signos de menopausia prematura, como consecuencia de la quimioterapia y de los tratamientos hormonales (Osteoporosis, sofocos / sudoraciones nocturnas, interrupción del ciclo menstrual, entre otros). A pesar de todo esto, existe la posibilidad de volver a ovular y quedar embarazada, algo que debe evitarse totalmente con mi cuadro clínico.

– Vaciamiento de numerosos ganglios axilares en ambos brazos, lo cual no le permite a mi organismo recibir alertas de infección. Por este motivo, me sometieron a una cirugía para colocarme un Port-a-Cath (22 de mayo, 2015), un catéter implantado de acceso venoso, que va insertado debajo de la piel (en el tórax). A través de este dispositivo me aplican las quimioterapias, de esta manera, se evita suministrarla por vía endovenosa.

– Metástasis cutánea en mama derecha, diagnosticada tras una punción y biopsia de un fragmento de piel, realizadas el 11 de enero de 2016. Tumor Hormono-Dependiente, HER2 Positivo.

– Metástasis óseas en esternón, columna vertebral y pelvis, diagnosticadas en febrero de 2016.

– Metástasis en el cerebro, diagnosticada el 5 de octubre de 2016, con al menos cuatro (4) tumores ubicados en distintos lugares.

– Un tratamiento de radioterapia holocraneal (a toda la cabeza) tras metástasis cerebral.

– Linfedema en la mano izquierda, debido a complicaciones en el funcionamiento del sistema linfático tras la extirpación de los ganglios axilares.

– Progresión de enfermedad en huesos, pulmones, ganglios axilares y mama (nódulos mamarios subcutáneos y cutáneos), evidenciados en abril de 2017.

– Recidiva de metástasis en el cerebro, según estudios realizados en julio de 2017, tras el crecimiento de un nódulo previamente irradiado.

– Progresión de enfermedad, visualizada en estudios realizados en marzo de 2018:

  • Las lesiones malignas que ya estaban en los huesos aumentaron de tamaño, además, aparecieron otros nuevos focos de enfermedad en otras partes del esqueleto (pelvis, sacro, costillas, omóplato y esternón).

  • Nódulos mamarios muestran aumento de tamaño.

  • En el cerebro se evidencia el aumento de tamaño del nódulo pre-existente y la aparición de un segundo nódulo, ambos con leve edema perilesional.

– Tratamiento orientado a las lesiones malignas en los huesos con inyecciones de ácido zoledrónico (Desde el 11 de abril, 2018)

Fecha de actualización: 14 de abril de 2018

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