Meditación sí… Rayos, no.

Hoy lunes al final de la tarde, se suspendió la aplicación de radioterapia a mi cabeza.

Aún tengo síntomas que corresponden a un pequeño edema en la corteza cerebral debido al tratamiento y la prioridad es controlarlo. Por esa razón, me aumentaron la dosis del medicamento con corticoide (Dexametasona), hasta que la presión y unas sensaciones extrañas que tengo vayan mejorando.

Dependiendo de cómo me sienta mañana, se retomaría la aplicación en la tarde. Esta suspensión no afectaría al tratamiento en sí, lo importante es que “el remedio no sea peor que la enfermedad”.

Describir cómo me siento resulta casi imposible. Obviamente, el efecto de los rayos se está haciendo sentir. Pero, me parece que me he acostumbrado a los cambios de tal manera, que trato de aprovechar y sacar lo mejor de cada circunstancia.

Con esa actitud, esta mañana había hecho unos minutos de estiramiento y meditación. ¡Sí, lo logré!

Sé que mi grito triunfal puede sonar un poco banal, pero para mí significa mucho. Desde mi última cirugía (en agosto del año pasado), me había costado retomar un hábito que ha sido fundamental en mi recuperación física, mental y espiritual durante todo el proceso con la enfermedad.

Lo que intento hacer es una mezcla de yoga “light” con meditación. No soy experta en yoga, de hecho, soy una absoluta desconocedora de los conceptos fundamentales. Pero a lo largo del tiempo, he ido armando una rutina “personalizada y casera” que fui adaptando a mis necesidades, capacidades y posibilidades, en función de lograr el equilibrio y el bienestar anhelados.

Hoy logré usar el tiempo (y la escasa energía) para estirar el cuerpo, escuchar mi respiración, despertar músculos y tendones dormidos con movimientos muy leves, meditar, hablar con Dios… refugiarme en mi universo interior, un lugar donde sólo yo puedo entrar, conocer y sentir.

Una vez más, me di cuenta que, a veces, no hacen falta tantos preparativos para tomarnos unos instantes de nuestro tiempo y enfocarnos en lo más importante que tenemos, nuestra vida.

Equilibrarnos no es una tarea fácil, tal vez sea una de las más complejas que existan. Justo allí está el desafío. Creo que es parte de amarnos, para poder amar a otros y recibir amor. Por eso, a pesar del malestar físico me siento bien. Pude amarme. Espero que eso repercuta en mi estado general, hoy y siempre.

Ojalá mañana pueda estar en mejores condiciones para continuar el tratamiento.

¡Los rayos de esperanza siguen iluminando mi espíritu!

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6 comments

  1. Prima hermosa, Dios te bendiga grandemente…….. Hoy, mañana y siempre.Te admiro, no solo por la fortaleza, valentia y actitud, con la que has asumido esta situación, sino tambien por la sabiduria e inteligencia que Dios te ha regalado. seguimos orando y clamando al señor por tu pronta sanación. te amamos un montón

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  2. Un abrazo amiga!¡ Te siento muy animada a pesar del tratamiento. Dios siempre te acompaña, está dentro de ti!¡ Por cierto ayer hice quesillo! Besos!¡

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  3. Hola KARI !!! te siento con una fuerza interior muy grande y eso es bueno . SOS UNA PERSONA MARAVILLOSA , te quiero nucho , besitos

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