Todos los días conozco el amor

Desde que mi corazón descubrió el sentimiento que nacía por Raúl, no ha parado de vibrar.

Cuando nos conocimos, tuve la sensación de poder estar confiada y tranquila en la red que él me tendía con su comprensión y sabiduría.

Nuestro amor ha enfrentado numerosas pruebas, todas han valido la pena, aunque, al mismo tiempo, todas han dejado su huella en nuestra intensa historia.

Hablar de mi amor por Raúl podría requerir millones de páginas interminables. Además, resulta sumamente difícil hablar de un sentimiento, porque los sentimientos se sienten y se viven, no se explican.

Por lo general, asociamos la palabra amor con imágenes y sensaciones lindas. En realidad, de eso se trata amar, de convertir todo aquello que puede no ser tan lindo, en algo extraordinario y sublime.

Uno de los obstáculos “sociales” que tuvimos que enfrentar fue el relativo a la diferencia de edad. No faltó quien sentenciara un futuro sacrificado para mí, al tener que, tarde o temprano, “hacerme cargo” de un hombre 20 años mayor que yo.

La vida, con sus locas vueltas, demostró que las lógicas escapan de los esquemas preestablecidos. Hoy es él quien cuida de mí, independientemente de nuestras fechas de nacimiento.

Estar juntos todo el tiempo es nuestro modus vivendi. Juntos formamos una simbiosis. De hecho, muchas personas no nos reconocen si nos ven por separado. Juntos somos más que dos.

Siempre ha sido así, pero a partir de mi enfermedad, nuestra simbiosis se ha hecho más fuerte y profunda.

Raúl es quien me llena de mimos desde que me despierto hasta que cierro los ojos al acostarme. Él es quien me seca las lágrimas, me escucha y entiende mis tristezas. Es quien me cuida, aconseja y hace reír a carcajadas. Es el que me sorprende con flores silvestres cuando estoy protestando por el “desorden” que dejó en el cuarto.

También es quien me ayudaba a vaciar el drenaje post-operatorio. Me curaba con paciencia y delicadeza las heridas producidas por los adhesivos que sostenían el vendaje de mi torso recién operado. Me limpiaba con alcohol los puntos de las cicatrices y revisaba minuciosamente con la lupa cualquier señal de posible infección. Es quien me da masajes por todo el cuerpo para “que las células respondan al amor”, como siempre me dice.

Raúl es quien me acompaña en cada visita médica, en cada estudio y al recibir cada resultado. Quien me toma de la mano y vela mi sueño durante la administración de cada quimioterapia.

Es quien se encarga de las actividades de la casa cuando no me siento bien o no puedo levantarme de la cama.

Raúl es quien conoce y ama cada una de mis cicatrices. Es quien estuvo a mi lado cuando el doctor me quitó el vendaje luego de la mastectomía y, por primera vez, vimos mi cuerpo mutilado. Es quien me ama y me encuentra “sexy y atractiva”, a pesar de no tener la mama izquierda.

Es mi “asesor de imagen” permanente. Quien me ayudó a cortarme el cabello cuando empezaba a caer por la primera y la segunda quimioterapias. Es quien amó siempre mi “pelada” y me ayudaba a colocarme el pañuelo para proteger mi cabeza del sol.

Sus muestras de amor van más allá de los cánones establecidos por la sociedad, más allá de las palabras poéticas o de imágenes perfectas. Su amor es real, constante e incondicional.

Por eso, cada día que me levanto conozco el amor. Gracias, Raúl, eres mi vida… y eres mi amor.

raul-y-kari

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9 comments

  1. Muchísimas gracias Raúl por ser tan único. No solamente calmas con tu cuidados a Kari sino también a los que no la podemos ver. Nos haces saber que esta en buenas manos.
    Raúl Te voy a contar algo, probablemente Kari no se acuerde de esto, pero hace muuuucho tiempo cuando visitaba a Kari durante mis vacaciones del colegio, le pregunté a Kari: Prima porque no tienes novio si eres tan bella? Y ella me dijo: La mayoría son cabeza hueca, inclusive los de mi edad. Así que por ahora solo tendré amig@s. Y así fué, se escapo de los cabeza hueca para encontrar al correcto. Gracias Raúl! 😃

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    • Qué lindo tu mensaje, Valen. Raúl te lo agradece mucho y sabe que eres muy importante para mí. Todo pasa por y para algo… Recuerdo cuando me hicíste esa pregunta..mi espera no fue en vano, encontré al correcto!

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  2. Kari, soy Mari..
    Es una bendición tener parejas como tu esposo y me atrevo a mencionar al mío ya que con cada una de tus palabras describiste lo que también Dani hace por mí.
    Son ángeles en la tierra y Dios sabía que algún día pasaríamos por esto y ellos serían nuestro mayor y más grande soporte. Dios los bendiga y sigan Fuertes en esta etapa que nos ha tocado vivir y que el amor haga menos difícil esta travesía.
    Saludos cariñosos desde Colorado.

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  3. Me alegra mucho saber que cuentas con tu ángel en la tierra, Mari. Muchas veces veo a gente que va a los tratamientos sin nadie quien la pueda acompañar, por eso le doy gracias a Dios por la fortuna de atravesar este camino amada y acompañada. Un abrazo grande!

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